Una vida dedicada a la música 



A través de sus letras le cantó al amor, a la desilusión, al soldado, a la patria, a los problemas sociales, a Dios y hasta a la muerte. El legado artístico de Raphy Leavitt, trasciende la partida física del fundador y director de La Selecta, fallecido ayer en La Florida a los 66 años por complicaciones relacionadas a una operación de reemplazo de cadera.

El músico, quien mantenía residencia en Bayamón, llevaba varios meses en Miami, donde vive uno de sus hijos, en preparación a la cirugía. La intervención, debido a complicaciones provocadas por una bacteria detectada en mayo en la zona de la prótesis que llevaba en la cadera desde 1972, estaba pautada originalmente para la pasada semana, pero se aplazó debido a un problema con el sistema de acondicionamiento de aire del hospital y fue reprogramada para el lunes. EL VOCERO supo que Leavitt “salió bien” de la cirugía, pero luego tuvo que ser reanimado en tres ocasiones, previo a su deceso, que se produjo mientras dormía.

La orquesta, que desde hace 44 años cuenta con Sammy Marrero como cantante principal, realizó tres actividades en el fin de semana en Sabana Grande, San Germán y Aguada sin la presencia de su director musical, quien, sin embargo, se mantenía en contacto frecuente con sus talentos.

La vida de La Selecta como orquesta la determinará María Milagros Barreto, viuda de Leavitt.

En entrevista previa con EL VOCERO, al hacer un recorrido de su trayectoria artística, el compositor, pianista y arreglista se reafirmaba en que su música es el reflejo de un pueblo y de todos aquellos males y dones que le aquejan.

Rafael Ángel Leavitt Rey fundó en 1971 La Selecta con el fin de brindar una alternativa musical. Pero, sobre todo, con un mensaje social y filosófico. Estaba dispuesto a demostrar que la salsa era solo una etiqueta comercial impuesta por las exigencias del mercado y decidido a transformar aquella aseveración en la salsa que proponía; una mezcla de ritmos cadenciosos afroantillanos que se complementaban para brindar un sonido único e irrepetible. Precisamente, esa receta la utilizó al incorporar al género el guaguancó, el bolero, el son montuno y la música típica, la cual atravesaba por un momento de marginación.

“¿Quién no ha sufrido la pena de un ‘Payaso’ que lleva años padeciendo? ¿Quién no ha reafirmado su identidad en ‘Jíbaro soy’ o qué militar no ha encontrado consuelo en ‘Soldado’? ¿Quién no ha llorado a su ser querido con ‘La cuna blanca’?”, había afirmado Raphy para ilustrar cómo ha trascendido generaciones.

Sin embargo, no todo fueron glorias. En 1972, a solo un año de su formación como orquesta y en un gran momento, el luto visitó La Selecta, cuando cinco de sus integrantes sufrieron un accidente en el que perdió la vida su trompetista Luisito Maisonet y el que mantuvo a Leavitt inconsciente por cuatro meses.

Entre lágrimas relató cómo sobrevivió. “Yo llevaba el maletín de los arreglos sobre mis piernas; sino hubiese sido por eso se me hubiesen destrozado las piernas o hubiese muerto”.

Sin embargo, sufrió una contusión cerebral y su cadera se quebró en 114 pedazos. Aunque muchos pensaron que el accidente marcaría el final de La Selecta, en realidad fue un resurgir.

Por más de cuatro décadas mantuvo a La Selecta como una de las agrupaciones principales, al ritmo de éxitos como ‘Amor y paz’, ‘Café colao’, ‘Dueña y señora’, ‘Lamento jíbaro’ y ‘Herido’, por mencionar algunos.

“Con la llegada de 2015, Raphy se encontraba optimista al regresar a los estudios de grabación. El tema ‘Cuarentona’, interpretado por Sammy Marrero, Carlitos Ramírez y la nueva adquisición de la orquesta Víctor Ramírez, encabezó la ofensiva de Raphy Leavitt en la industria del disco digital”, destaca la Fundación Nacional para la Cultura Popular.

Fuente: ElVocero

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