Ninón Mondéjar

(25 de septiembre de 1914,  Calimete, Matanzas. 27 de enero de 2006, La Habana – Cuba)

Ninon Mondejar

El maestro Ninón Mondéjar ―su nombre completó fue Anacario Cipriano Mondéjar Soto― nació en un minúsculo pueblo de Calimete en la provincia de Matanzas, en la finca de nombre Paraíso del batey de Céspedes, sus padres fueron Cipriano Mondéjar y Blanca Soto,  ya en su adolescencia para el año de 1929 se trasladó a Bauta (“Hoyo Colorao “) una provincia de La Habana. En Bauta comenzó a mostrar interés por la música y se integró a un grupo coral de la ciudad.  También militó en la Juventud Comunista a sus 15 años y se convirtió en un gran activista político. Para los años treinta debutó como cantante del Trío de la Emisora Radia CMX en La Habana. Posteriormente cantó para varias orquestas típicas y danzoneras.

En el año de 1940 fundó su primera orquesta La Triunfal, siendo también dirigente del Partido Socialista Popular, en el barrio Los Positos en el municipio de Marianao; según Ricardo Oropesa fue en el año de 1942 que el maestro Mondéjar decide registrar oficialmente a la Orquesta la Triunfal a la Unión Sindical de Músicos de La Habana, en efecto, el 16 de abril de 1942. Para la misma década habían surgido los clubes juveniles, entre otros, Los Jóvenes del Silencio, Fraternidad Estudiantil, Inter Social, Silver Star y la Federación de Sociedades Juveniles (creada por Mondéjar). La Orquesta América  —quien fue fundada en el año de 1945 por el cantante y compositor Ninón Mondéjar— creó un danzón para cada uno de estos clubes, con un estribillo cantado donde se mencionaba el nombre de cada uno de ellos. En la primera parte se ejecutaba el danzón con todas sus partes, y en la segunda, toda la orquesta cantaba una melodía con un texto en el que se mencionaba el nombre del club para el cual actuaban.

A comienzos de los años cuarenta Ninón se trasladó a la ciudad de La Habana y, después de limitarse como cantante de varias agrupaciones locales, él decide formar su propia Charanga, —quizás influenciado por los éxitos de las orquestas de Antonio Arcaño, Melodías del 40, Belisario López, de Antonio Maria Romeu y de otros.  El llamó a su nueva orquesta: “Orquesta América de Ninón Mondéjar” y reclutó a varios músicos y percusionistas profesionales. Entre ellos estaba Wilfredo Meneses, flauta; Augusto Barcia, timbal; Julio Salas en las congas.  Barcia permanecería para el resto de su carrera musical como timbalero en la orquesta de Ninón Mondéjar.  A finales de los años cuarenta varios de los músicos de Arcaño se transfieren a la Orquesta América.  Estaban el violinista y compositor Enrique Jorrín, Antonio Sánchez ” Musiquita ” y Tamayo, quien tocaba el güiro.  Poco después, Juanito Ramos substituyó a Meneces en la flauta.  Estas nuevas adiciones y substituciones le darían a la Orquesta América una nueva afluencia del talento musical, lo que lo llevaría en menos de cinco años al tope de las listas musicales de Cuba. (De Quesada)

Por otro lado, el Sr. Ricardo Oropesa señala que: “Para el año de 1945, Ninón Mondéjar después de una fuerte disputa con Felipón Suárez, que aparecía como director de la Orquesta La Triunfal, dado a que la Unión Sindical sólo autorizaba a ser directores de orquestas a los músicos de atril, reorganiza la Orquesta Triunfal y la nombra América junto a Augusto Barsia, Ermidelio Cardoso, Julio Salas, Ángel Ruiz, Wilfredo Meneces, Felo López y Luis Suárez. ”

Cuando Mondéjar recluta a Jorrín, lo primero que le pide es que le escriba letras y estribillos (algunos ya existían) a sus propias composiciones instrumentales escritas por Arcaño, sobre todo a los danzones dedicados a distintas sociedades de recreo.  Como violinista y autor-arreglista de Arcaño, Jorrín asimiló todos los elementos de sus estilo que le resultaran útiles para crearse un estilo propio, pero esto sólo pudo desarrollarlo gracias a su oportuno cambio para la orquesta América, que ofrecería al público el novedoso chachachá, como al danzón mambo o de ritmo nuevo. ( Mayra Roy)
La América fue la orquesta que estrenó La engañadora mientras amenizaba los bailes de la Academia de Prado y Neptuno, y divulgó el chachachá en otros países de América Latina. Su violinista Enrique Jorrín compusó los danzones Doña Olga, que fue un éxito en los años 40, Liceo del Pilar, Central Constancia, Osiris, Unión Cienfueguera, a los que le añade un montuno. Al respecto expresó Jorrín: “Construí algunos danzones en los que los músicos de la orquesta hacíamos pequeños coros. Gustó al público y tomé esa vía. En el danzón Constancia intercalé algunos montunos conocidos y la participación del público en los coros me llevó a hacer más danzones de este estilo. Le pedía a la orquesta que todos cantaran al unísono. Con el unísono se lograban tres cosas: que se oyera la letra con más claridad, más potente, y además se disimulaba la calidad de las voces de los músicos que en realidad no eran cantantes”. (Radamés Giro)  Para alrededor de 1948 Ninón reúne a los Presidentes de las Sociedades y Clubes de Recreo para fundar la federación de Sociedades Juveniles. Ninón plantea la idea de crear un danzón para cada sociedad o club por esto es que se le conoce a la Orquesta América como “Los creadores del danzón cantado”.  El 1 de mayo del mismo año se cierra la Emisora Radial 1010 por ser la voz del partido comunista y donde la América, gratuitamente, tenía programa estelar diario. (Oropeza)

 

Otros compositores como Rosendo Ruiz Quevedo con Rico vacilón (quizás el cha cha chá más conocido en el mundo) y Los marcianos, Richard Egües, con El bodeguero, Félix Reyna con Muñeca triste y Pa’bailar, Alex Sosa (Vamonos para el baile), Antonio “Musiquita” Sánchez (Poco pelo) y muchos otrosdieron auge a este género, particularmente por el éxito obtenido entre los bailadores por la orquesta cienfueguera Aragón.

Otras agrupaciones fueron también importantes en la divulgación del chachachá, entre ellas, las charangas de Neno González, Melodías del 40, Sensación, Fajardo y su Estrellas, Sublime, Maravillas de Florida y Estrellas Cubanas. También las jazz-bands, entre ellas la Riverside, Ernesto Duarte y Hermanos Castro, contribuyeron a la difusión del nuevo género. Fuera de Cuba, los músicos se hicieron eco del chachachá. Así, en Nueva York, Tito Puente, entre otros, da a conocer ¡Qué será! y Happy chachachá y Ray Cohen, Chachachá de tus pollos. Hasta el cine también llegó la moda del chachachá, como en la antológica escena entre Judy Hallyday y Dean Martin del filme Esta rubia vale un millón, y auténticos chachachás se oyeron y bailaron en los filmes mexicanos Club de señoritas, Bailando cha cha chá y Las viudas del cha cha chá. (Radamés Giro)

El nuevo año, 1954, desafortunadamente traería varios cambios, salidas y desavenencias en la Orquesta América. Un desacuerdo emergió entre el administrador Ninón Mondéjar y el director musical Enrique Jorrin.  Toda la discusión y lucha interna se debió a quien debería recibir el crédito por la creación e introducción del Cha Cha cha en Cuba. Un contraste de pareceres puramente académico y a inconsecuencias, generó un desacuerdo profundo entre los dos. Los hechos indican que Jorrin era el creador del nuevo y contagioso ritmo, pero Mondéjar se mantuvo en que su orquesta era la proveedora del ritmo, por lo que él también debería recibir el crédito — algo que Jorrin rechazó totalmente. Esta discusión interna continuó sin que alguno de los dos cediera una pulgada. (De Quesada).

Leonardo Acosta (2004) agrega a está discusión lo siguiente: “Los primeros números que sí se registraron como Chachachás son del entonces director y cantante principal de la Orquesta América, Ninón Mondéjar: Yo no camino más y La verde palma real, el primero un hit en la voz de Laito Sureda y ambos grabados por la disquera cubana Panart, poco después de grabar La engañadora ( marzo de 1953).”

Acosta (2004) aporta un criterio importante: “¿Cuándo y de dónde salió el término Chachachá? Como vimos, no fue Jorrín el primero en usarlo, sino en todo caso  Mondéjar.  Sólo que todos los testimonios, incluidos el de Mondéjar, no conducen a otra parte: como en los casos del mambo o luego la salsa, todo indica que el termino ya estaba en uso antes que alguien lo “oficializara””. “Obviamente, el Cha Cha chá es un vocablo onomatopéyico, derivado, en mi opinión, del figurado metrorritmico del güiro y el cencerro y tomado de ahí por los bailarines, al contrario de lo que afirman los propios músicos, Jorrín entre ellos.  Por ejemplo, el compositor y violinista Antonio “Musiquita” Sánchez, de la orquesta América, afirmó que este fue un aporte del güirista Gustavo Tamayo, quien a su vez, lo tomó de los bailarines, mientras que Jorrín se atribuyó ese modesto papel de seguir atento a los pasos de baile”.

Sostiene Acosta(2004), que posee varios elementos que indican: 1) los primeros números inscritos como chachachás no son de Jorrín; 2) el apelativo onomatopéyico no es de músicos ni de bailadores, sino de un promotor, de quien lo toma Mondéjar como reclamo publicitario; 3) el ritmo básico no es nuevo, pues ya se usaba en los danzones de los hermanos López; 4) Jorrín aceptó el slogan de la América como creadores del chachachá un año antes de proclamarse “creador único”.  De todo esto se desprende que Jorrín no creó él solo o inventó el chachachá lo cual es un mito surgido e intensificado posteriormente. Lo que sí podemos afirmar es que Jorrín fue el compositor y arreglista más representativo del género, al que aportó números fundamentales para su éxito nacional e internacional; o como diría el musicólogo Danilo Orozco, la figura con que “cristaliza” el género.

Según Mondéjar —escribe Acosta (2004)—, la “pugna entre los inventores del Chachachá”, surge en 1954, cuando Jorrín se proclama creador único en La Habana y luego en México, adonde se trasladó la América reclamada por su popularidad. Continúa Acosta (2004).  Fue el peor de la América y creo que del propio Jorrín, quien ya se había separado de la orquesta y viajó por su cuenta, formando otra y llevando consigo ejemplares de la prensa cubana donde se iniciaba la controversia y se presentaba como inventor del nuevo ritmo.  Como la América graba para las disqueras Parnat y la mexicana Musart, la RCA Víctor de México ve los cielos abiertos, aprovechando para introducirse en el mercado de esta nueva moda musical con su mismísimo creador.  Y mientras Jorrín y Mondéjar mantenían su agria controversia en México (entre 1954 y 1958), el único e indiscutible ganador ya había llegado a La Habana desde Cienfuegos: la Orquesta Aragón. (véase la nota 6, tomada directamente de la obra de Acosta)

Otro importante apunte lo escribe el musicólogo Gabe Romero (1998): “Debido al éxito alcanzado (con la sensación del Cha cha chá), el empresario mexicano Félix Cervantes, propietario del renombrado Teatro Margo de Ciudad de México, les contrata para un mes de temporada en la capital azteca.  Ninón Mondéjar y su América parten hacia México el 11 de noviembre de 1954 dejando atrás a Jorrín. “El debut fue un completo fracaso”, relata Augusto Barcia.” . . . en México no había lugar para otra cosa que no fuera el mambo y su máximo vate Dámaso Pérez Prado”.

 

“Al vencimiento del contrato Cervantes propone extenderlo y Mondéjar acepta, decisión esta que no fue compartida por todos los integrantes de la agrupación.  Como resultado, Juan Ramos, Antonio “Musiquita” Sánchez, Julio Salas y Papito Camagüey retornan a Cuba.  Mondéjar hace lo mismo y de Cienfuegos trae consigo a Rolando y Clemente Lozano, quienes integraron el nunca antes oído “dúo de flautas”, y de La Habana a Julián Cabrera como tumbador.  Elizardo Arocha, quien a la sazón se encontraba en México, se incorpora a una nueva Orquesta América en unión de los mexicanos Aurelio Muñoz y un contrabajista recordado solo como “La Pipa”. (G. Romero, 1998)
Finalmente, Jorrin abandonó la Orquesta América en agosto de 1954.  Luego fundó su propio grupo con el flautista Miguel Ó’Farrill de la Orquesta Almendra, el cantante Yeyo Estrada, entre otros.  Inmediatamente partió para México gracias a un contrato que le consiguió el legendario Mariano Rivera Conde (mentor musical de A&R, de Beny More, de Pérez Prado y Mariano Mercerón). (De Quesada)

 

A la salida de Jorrin, Mondéjar reclutó al violinista Ignacio Berroa y le concedió el puesto de director musical al violinista y compositor Félix Reyna. Se debe tener encuentra que desde comienzo de los cincuenta la Orquesta América había estado viajando a la   Ciudad de México, apareciendo allí en los nightclubs, teatros y en la televisión, principalmente en la estación internacionalmente famosa XEW de la red TV. (De Quesada)

 

Por otro lado, Romero (1998) sostiene que: “La Orquesta América mantendría su mismo personal hasta 1957, cuando el famoso dúo de flautas se disuelve. Rolando Lozano marcha hacia Estados Unidos y Clemente lo hace rumbo a Francia.  Julián Cabrera también abandona la orquesta.  Mondéjar retorna una vez más a Cuba en busca de nuevos talento y regresa a México con el flautista Gonzalo Fernández, el violinista Pupi Lagarreta y un tumbador apodado Maceo.  Finalmente en 1959, Ninón Mondéjar y su Orquesta América vuelven para radicarse permanentemente en Cuba.

 

Ninón Mondéjar permanecería como director de la Orquesta América hasta su semi-retiro en los años setenta.  La orquesta ha tenido desde entonces varios directores, incluyendo a su miembro más antiguo el señor Félix Reyna. (De Quesada)  También tuvo como director al maestro Jorge Machado  y en la actualidad es dirigida por Oscar Ponce. (Vázquez)

 

Hay mucha anedoctas hermosas sobre la Orquesta América pero se destaca la que señala Vázquez: “Ante el arrollador éxito de las canciones La engañadora y Silver Star, de la autoría de Enrique Jorrín, en toda Cuba, la tropa de Ninón comenzó a ser presentada así: “Su Majestad, la Orquesta América, creadora del cha cha chá y el danzón cantado”.

 

Ninón vivió toda su vida en compañía de su infaltable esposa, Doña Felina, detrás del emblemático Capitolio habanero, en un edificio llamado Hotel Gran América, en un pequeño piso situado en la tercera planta.  .

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