Hector Rivera

26 de enero, 1933, Nueva York / 6 de enero, 2006, Nueva York

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Héctor Rivera, nació de la unión de Cándida y Pablo Rivera, ambos oriundos de Guayama, Puerto Rico, el 26 de enero de 1933, cuando la pareja vivía en la 62 Este de la Calle 99 en el Harlem Hispano. Cinco años más tarde, el joven Héctor estuvo orientado hacia los danzones cubanos, a los cuales estaba expuesto todos los días a través de la radio. En 1943 los Rivera se mudaron a un apartamento en la avenida Fox y Trinton del Bronx.

Héctor Rivera, un excelente pianista, compositor, arreglaste y director de orquesta. Se inició como pianista en la banda Rumba de el señor José Rodríguez, enamorado de la música latina se matriculó en la Academia Músical Lecompte en la ciudad de Nueva York y estudió bajo la supervisión del profesor Luís Verona. Sus primeras composiciones y arreglos musicales los experimentó con la famosa orquesta del maestro Elmo García. El sello Mercury le encargo un úlbum con ritmos cha cha cha, y lo realizó en el año de 1957, se considera este úlbum el primero como director de orquesta, ya que llevó a cabo todos los arreglos musicales, además la mayoría de los números son de su autoría a excepción de Estancy que es de Johnny Coquest. La banda la reunió con los músicos de Machito.

En 1947, la grabación de Machito “Me Dejan Solito” para el sello Continental dejo una huella imborrable en la mente de Rivera. Un año más tarde comenzaría sus estudios de orquestación con el trompetista Eddie Forestier, quien le otorgaría el puesto de pianista de su propia banda. Fuera de la tarima, Rivera pasaría su tiempo libre bailando en el Palladium. Cuando no estaba bailando, siempre se le podía encontrar detrás del piano, observando a Joe Loco, Rene Hernández, Al Escobar y Luisito Benjamín. Tenía tiempo para visitar el China Doll, y no importa cuantas veces la orquesta de Noro Morales interpretase el número “110th Street and Fifth Avenue” o “Ponce”, Rivera simplemente no se cansaba de escucharlos tocar. Se unió a la orquesta de Elmo García en 1951, para luego irse el próximo año a formar su propia agrupación, la cual debutó en el Hunts Point Palace en el Bronx. La otra banda en el programa era la recién formada orquesta de Orlando Marín, con el pianista Eddie Palmieri y el vocalista Joe Quijano.

Primavera de 1952 que Héctor decidió formar su primer proyecto musical, para incorporarse dentro de la liga de los líderes de bandas latinos, la llamó para aquel momento “Los Tubos del Mambo”, con este proyecto trabajó en el famoso Palladium de Nueva York. No obstante Héctor recibió una carta del presidente de los EE.UU., que lo invitaba a enlistarse en las filas del ejército de este país. Él se vinculó a la armada y participó en la Guerra de Corea, luego de la guerra, su tropa fue enviada a la isla de Guam, allí se le asignó un trabajo especial para los reclutas y consistió en producir los arreglos y las composiciones de un show que mostrara la historia del mambo.

Al poco tiempo Rivera fue llamado al servicio militar para participar en la Guerra de Corea. El día anterior, antes de irse al entrenamiento básico, había participado como uno de los muchos invitados especiales en una grabación de Machito que Columbia Records había organizado buscando recrear la atmósfera de una sesión en vivo. Rivera vio a la banda grabar “Mambo Inn”, “Sambia”, “Beeree Bee Cum Bee” y “Si Si, No No”. Mientras estuvo estacionado en Guam, conoció a Ignacio “Nacho” Sanabria, un puertorriqueño a quien había motivado y ayudado para que se convirtiera en vocalista. En aquel tiempo, el cha-cha-chá se estaba convirtiendo rápidamente en la nueva onda de baile, y el no poder ni escuchar, ni grabar un cha-cha-chá estaba volviendo loco a Rivera. Pensaba que si era lo suficientemente bueno (el cha-cha-chá) para reemplazar al mambo, definitivamente debía ser algo especial.

A finales de 1954, Rivera estaba de vacaciones. Mientras subía los escalones que llevaban al Palladium podía escuchar una música rara – una flauta y coro. Dentro del salón de baile, Tito Puente y Willie Bobo estaban cantando el coro de “El Jamaiquino” en tiempo de cha-cha-chá. Ni siquiera el cha-cha-chá de Machito lo movía. “Estaba esperando algo especial – caliente, con mucho swing como el mambo, pero no lo era”. Rivera fue eximido del servicio militar el 2 de marzo de 1955.

Alfredito Levy, la estrella judía de música latina de aquel entonces, estaba tan caliente como Puente, Tito Rodríguez, Joe Loco y el Sexteto La Playa. Luego de seis meses con Alfredito, Rivera tocó sus 78 rpm para Moncho Leña y se le encargaron los arreglos para los números de Orlando Marín “Mi Mambo”, “Wildfire”, “Carmela” y el hit “La Mesa”. La locura por el cha-cha no había alcanzado el cenit cuando Mercury Records contrato a Elmo García para que grabase. García, quien solo sabia tocar claves, le pidió a Rivera que escribiera y arreglara cuatro números, encomienda que ya se le había otorgado a otra persona anteriormente. Cuando el segundo arreglista no pudo cumplir con traer las cuatro piezas, Gil Fuller, el hombre de Mercury a cargo de A&R, le dio la tarea a Rivera. La grabación de 1957 Let’s Cha Cha Cha with Hector Rivera utilizó a toda la orquesta de Machito, pero sin los saxofones. Rivera nunca va a olvidar esta sesión de grabación. Todavía tiene guardado una de las partituras del evento que aún tiene marcas de sangre, las cuales fueron causadas por un puño que le dio Elmo García. Posteriormente se formaría el Quinteto de Héctor Rivera. Luego Rivera estaría un año con Arsenio antes de terminar sustituyendo a Eddie Palmieri en la orquesta de Vicentico Valdés en 1958.

¡ La Salsa Vive !

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